Hay libros que en Fortunata no pueden faltar y Carcoma es uno de ellos.
Es una pequeña novela con un ritmo vertiginoso que no te permite soltarla, ambientada en una casa fantasma en la que viven dos mujeres -entre otros seres- que cuentan su historia con crudo realismo. Se dice que son brujas, que tienen poderes, y ellas no lo niegan. Llevan en el cuerpo y en la sangre el peso de la violencia de género y de clase que las ha sometido desde siempre, y las carcome la bronca.
Alrededor de un suceso trágico que iremos conociendo, abuela y nieta, en un relato a dos voces, nos cuentan la historia de una familia española sumida en la pobreza y la oscuridad. Cada palabra es pronunciada con ira, con resentimiento, pero también con la satisfacción que da la venganza.
Su autora, Layla Martínez, reescribe su propia historia desde una mirada diferente y contruye un relato tan real como aterrador, contando a partir de fantasmas, lo familiar. No quiere revictimizar a las mujeres de su familia y, por eso, les da voz en su escritura y ese espacio de expansión y poder que se les negó en la vida.
138 páginas